NOTAS AMERICANAS

LA INOLVIDABLE CAMISETA No 7
El Maximo Goleador del America es Antony de Àvila

(201 goles) 

Anthony ‘Pipa’ De Ávila es el máximo artillero de los clásicos con 18 anotaciones, mientras que Jorge Ramírez ‘Gallegol’ tiene 12.

Antony William de Ávila (22 de diciembre de 1963, Santa Marta, Colombia), ex futbolista colombiano, conocido popularmente como El Pitufo debido a su pequeña estatura (1.60 m) o "El Pipa" debido al apodo de su padre a quien llamaban "Pipon"
Su carrera como futbolista incluyó al
América de Cali, al Unión de Santa Fé de Argentina, al Barcelona SC de Guayaquil, al igual que al MetroStars de Nueva York. Sus 29 goles anotados en la Copa Libertadores,lo han hecho pasar a la historia del certamen. Sin embargo "El Pipa" es el maximo idolo de la hinchada Americana por ser el maximo goleador en la historia del club, con 201 goles. Sus goles, y su gran habilidad como media punta, lo llevaron a formar parte de Selección Colombia en los mundiales de 1994 y 1998.


 

Anthony de Avila
COSTEÑO E IDOLO ROJO

SENCILLAMENTE EL PITUFO MAS GRANDE!
.













Grafica futbolera y amor por la mechita, el Fanzine de los fanáticos locos por el América.

Desde hace un tiempo apareció por calles y tribunas una publicación dedicada exclusivamente al rojo. Un Fanzine, que como esta denominación misma lo plantea, estaba remitido únicamente a seguir extendiendo entre la gran fanaticada escarlata el amor por esa hermosa divisa.

Los responsables de esta nueva publicación, unos americanos de tiempo completo agrupados en el “Colectivo Diabolo” han continuado con su talento y aguante trayéndonos el registro grafico y candente de la popular sur.

Para el Colectivo Diabolo un saludo y reconocimiento por este gran Fanático Escarlata. Y para todos los “fanas” del rojo más campeón de Colombia, los que lo hayan visto y los que no, visítenlo, adquiéranlo y popularicémoslo mas…

Para no quedarse corto en adjetivos apreciando las graficas este es el blog en donde se lo puede ver:
fanaticoescarlata.blogspot.com

 

 

 ABOGADO DEL DIABLO
viernes, 06 de febrero de 2009
Image8.455 días después de aquella noche negra y esa pregunta asesina, a Anthony de Ávila parece costarle recordar qué fue lo que sintió desde que le dio el sí al médico Gabriel Ochoa. Quizás las manos le sudaron o tuvo un hormigueo en los pies. O se le secó la boca, como se le seca a uno cuando tiene miedo. O se le incrustó en el estómago esa sensación de vacío que antecede las cosas malas. Eso no se sabe. Ha pasado tiempo y la cabeza de los jugadores siempre será un universo tan caprichoso como la pelota.

Lo que sí recuerda es que pateó ese balón con todas las ganas que podía tener un futbolista a los 20 años. Que le dio con la derecha y que cuando decidió acomodarla al costado contrario del que todos habían apuntado (y concretado), estaba seguro que vencería a Vidallé. Nunca lo dudó.

La suerte del América de Cali, en la primera final continental que disputaba, había quedado dependiendo de la puntería del más chico del equipo. Falcioni se negó a patear el último penalti de la tanda y el técnico Ochoa le dio la confianza a ese delantero, tan prematuro como atrevido, que él mismo decidió contratar después de verlo jugando un amistoso son la Selección Magdalena.

La incertidumbre duró poco, apenas dos segundos: el arquero de Argentinos Juniors se acostó hacia el mismo lado que había escogido en los otros cuatro tiros, se encontró el balón y mandó el título para Buenos Aires. El resto es un trozo de historia que muchos suponen, pero pocos conocen.

Porque luego vino el silencio. Y de eso sí que se acuerda Anthony: un silencio aturdidor y pesado que se le instaló en la cabeza como escafandra de hierro. Y que le duró hasta el camerino mudo de los perdedores, donde nadie decía nada, pero todo se sentía apuntando en contra suyo: un guayo lanzado al suelo, una camiseta abandonada en la ducha, una lágrima rodando por la cara del más duro…

Él también lloró.

Y luego vino el viaje de vuelta. Y vino Colombia y vino Cali, y vinieron las caras largas de los hinchas y los hombros encogidos de la gente que saludaba y los “¿por qué, ‘Pitufo’?” y los “‘Pitufo’ hijuep…” y el primer partido en el Pascual y los silbidos en la tribuna y las dudas de si seguir o no. Porque al fin y al cabo tenía 20 años, y uno a los 20 piensa que es más fácil correr que plantarse, huir que aguantar, terminar que seguir queriendo.

"Con el tiempo, el fútbol se ha mecanizado mucho, se ha vuelto medio aburrido. Cada vez hay menos jugadores atrevidos, diferentes, arriesgados”. "El de ahora, el que quedó campeón en diciembre, es el América más parecido que he visto en los últimos años al de la época ganadora de los 80”. Anthony de Ávila.

Pero se quedó. Para ese momento De Ávila ya era un jugador diferente. Lo era porque tenía que serlo. Porque cuando dejó de jugar béisbol con palos de escoba y tapas de gaseosa allá en Santa Marta, y se decidió por el fútbol y se despidió del mar en esa bahía donde había nacido pobre, prometió que sacaría su familia adelante. Y lo era, también, porque además de saber cuándo enganchar o cuándo tirarla larga o cuándo hacer un caño, tenía ese aguante animal que se necesita para ser futbolista.

Aunque ni siquiera lo presentía, ‘El Pitufo’ había llegado para ser grande con el América y, paradójicamente, aquel penalti errado fue el punto de partida de una historia de amor que nunca acabó.

Porque desde entonces fue otro. La derrota maduró al hombre y forjó el coraje de un jugador que en poco tiempo dejó de ser un simple delantero habilidoso para convertirse en un ‘crack’ de dimensiones inversamente proporcionales a su cortísima estatura. No por nada la hinchada terminaría elevándolo a la categoría de ‘Dios rojo’. “La tristeza me obligó a crecer de otra manera”, confiesa.

El otro hecho decisivo en su carrera lo marcó el paso al Unión de Santa Fe de la Argentina, en 1987. Aunque en Colombia se dijo que se trataba de un castigo impuesto por las directivas del América, lo cierto es que ese tiempo lejos funcionó como un periodo de “oxigenación” mental y deportiva que daría frutos inmediatos. A su regreso, De Ávila saldría goleador del fútbol colombiano con un merecimiento adicional: ninguno de los goles que consiguió fue de tiro libre o de penal.

Y ya transformado en un artillero hecho, cuajado, se adueñó del número siete en la dorsal para comandar el ataque en gestas tan épicas e injustas como la primera: el máximo anotador del equipo escarlata -y colombiano- en la historia de la Libertadores (29 goles) nunca pudo levantar el trofeo, pese a haber disputado cuatro finales.

Después del subcampeonato del 96, cuando le hizo ese gol imposible a River Plate en el arco norte del Pascual, Anthony se fue al Barcelona de Ecuador para ser ídolo lejos. Para jugar otra final de Libertadores que también perdería y para retirarse en silencio a los 36 años.

En ese autoexilio de las canchas que se imponen los jugadores en retiro, ‘El Pitufo’ fue varias cosas en este tiempo. Sembró arroz en Samborondón, cerca a Guayaquil, y quebró como agricultor. Tuvo un restaurante de asados en Cali que tampoco funcionó y tiempo después montó una escuela de formación deportiva para niños en Bogotá.

El fútbol, en su lógica redonda, poco a poco le fue recordando que nunca se podría alejar tanto como para olvidarlo. Y para fortuna de unos y otros, ha hecho caso: hace un año se sumó al cuerpo técnico del América de Umaña, para encargarse de pulir a los delanteros de las divisiones inferiores y de aconsejar a los que están en primera. Hacer goles no es algo que se enseñe, pero algo ha de aportar alguien que anotó 201 veces en Colombia.

Así que eso es lo que hace todas las mañanas, en la intimidad de los camerinos y siempre después de los partidos: cuenta cosas, recuerda jugadas, aconseja movimientos, pule enganches, promueve atrevimientos.

Él dice que está feliz ahí, haciendo eso, vistiendo de cortos, calzando guayos, corriendo de rojo. No piensa en ser técnico, ni en reconocimientos, ni muchos menos en partidos de despedida. Sigue siendo un futbolista distinto: cree que esos juegos honoríficos donde los rivales le permiten al homenajeado hacer dos o tres goles en su última tarde son una suerte de insulto al recuerdo. Sus palabras siguen siendo tan escasas como certeras. No cabe duda: es ‘El Pitufo’ más grande.

Anthony William de Ávila Charris

46 años

Cargo actual: entrenador de delanteros del América de Cali.

Equipos: América (temporadas 1983-1996), Unión de Santa Fe de Argentina, Metro Stars de Nueva York, Barcelona de Ecuador.

Títulos: siete campeonatos del fútbol nacional con el América de Cali (82, 83, 84, 85, 86, 90, 92), cuatro subcampeonatos de la Copa Libertadores con el cuadro rojo (85, 86, 87 y 96) y uno más con el Barcelona del Guayaquil, con el que también fue campeón de la liga ecuatoriana de fútbol.

Selección Colombia: hizo parte de los procesos previos a los mundiales del 94 y del 98, e hizo parte del equipo convocado para las dos citas orbitales.

El número

18 goles le marcó Anthony al Cali, por lo cual también es el goleador histórico de los clásicos.
 
 
Por Jorge Enrique Rojas, periodista del Diario El País.


El Fanático Escarlata.

AMERICA 1927 # 13

 

El Fanático Escarlata te invita a acompañar a a la Mechita en este nuevo año y hace entrega de este fondo de pantalla para que muestres con orgullo los números que nos identifican.
 
¡Gloria al rojo!
 


El Fanático Escarlata
 El técnico Campeón

“la mitad mas uno…” así se refiera Diego Umaña a la hinchada del América. También habla de su casi segura continuidad con el rojo.

Después del tercer gol rompió esa serenidad pasmosa que siempre mantiene, una sonrisa empezó a dibujarse en rostro. Y después del pitazo final, estallo en júbilo por su primer titulo.

Umaña demostró ser un gran técnico, solo le faltaba el titulo y ya lo tiene, además se metió en el corazón de la hinchada roja, por que agarró al equipo en malas posiciones y ahora lo tiene como el mejor de Colombia.

Esto dice Diego, al que la hinchada le agradece de todo corazón.

 

Cortesía “enlajugada.com”


Publicidad
 
PROXIMO VIAJE
 
RIO NEGRO 15 de junio del 2012

VALOR DEL VIAJE PRÓXIMAMENTE SE DIRÁ
.
PROXIMA FECHA
 
COPA POSTOBON
America vs U popayan jueves 7 de junio 2012 7:00 pm

TORNEO POSTOBON
U popayan vs America domingo 10 de junio 2012 11:30 am
!AGUANTE LOS DEL ROJO DE CORAZON!!
 
SALUDOS A LOS ROJOS DE
COLOMBIA CON TODO PARA
COPAR EN TODA COLOMBIA
NO IMPORTA LA CANCHA!!
 

=> ¿Desea una página web gratis? Pues, haz clic aquí! <=